Es que ahí comienza lo desconcertante, logra hacer que haga cosas que comúnmente no me agradan, incluso hasta llega un instante en que lo disfruto. Es que simplemente que me induce a soñar. Disfruto cada una de las palabras y a veces desearía que fueran para mí. Esa dedicación al escribir enamora.
Casi siempre lucho por mantener mis zapatos con cemento, para no volar demasiado, y últimamente me ha ayudado bastante ser así. Porque cuando me he tropezado con las ultimas piedras, he sabido caer sin que duela tanto. Debo reconocer que sigo pensando en esas caídas (y aunque no lo quiera admitir, en la piedra también), pero usando esos nuevos zapatos me ha hecho cambiar mi perspectiva de varias ideas. A veces eso me hace sentir un poco más grande… bueno, más madura. Sin embargo, algo me falta y terminan surgiendo nuevas inquietudes. Una vez leí en una cadena en mi correo electrónico... “las personas entran en tu vida por una RAZÓN, una ESTACIÓN o una VIDA ENTERA”. Si mal no recuerdo, las de razón llegan para ayudar en alguna dificultad o necesidad, orientan y apoyan, ya sea de forma física, espiritual o emocionalmente. Tarde o temprano con o sin motivo alguno, terminan desapareciendo de tu vida, a veces de la nada surge algo, quizá dirán o harán algo que lleve a terminar la relación y es ahí donde se debe entender que esa necesidad del comienzo ya no está, en otras palabras que esa persona cumplió contigo. Las de estación son aquellas que están creciendo, aprendiendo, etc. Se topan contigo y te entregan sin querer una tranquilidad, que no sé cómo y aunque no tengan que ver con uno, lo logras percibir y te da placer, pasas momentos amenos gracias a su propia felicidad pero sólo estas personas están por una temporada o estación. Y las de vida entera son aquellas que definitivamente dejan una huellota en ti, te entregan lecciones de vida, cosas que te ayudan a tener una formación emocional sólida.
Creo que esta última es la que más se conoce o de la cual tenemos más noción. Lo gratificante para mí del 2008 principalmente es haber comprendido a las personas que entraron en mi vida por una razón, y por otro lado haber sido el tipo de persona que entra en la vida de alguien por una estación. En fin, quiera o no, sé que volveré a leer cada una de sus palabras que están en el papel virtual, porque siempre existirá una parte de mi que quiera volver a tocar nubes.
Casi siempre lucho por mantener mis zapatos con cemento, para no volar demasiado, y últimamente me ha ayudado bastante ser así. Porque cuando me he tropezado con las ultimas piedras, he sabido caer sin que duela tanto. Debo reconocer que sigo pensando en esas caídas (y aunque no lo quiera admitir, en la piedra también), pero usando esos nuevos zapatos me ha hecho cambiar mi perspectiva de varias ideas. A veces eso me hace sentir un poco más grande… bueno, más madura. Sin embargo, algo me falta y terminan surgiendo nuevas inquietudes. Una vez leí en una cadena en mi correo electrónico... “las personas entran en tu vida por una RAZÓN, una ESTACIÓN o una VIDA ENTERA”. Si mal no recuerdo, las de razón llegan para ayudar en alguna dificultad o necesidad, orientan y apoyan, ya sea de forma física, espiritual o emocionalmente. Tarde o temprano con o sin motivo alguno, terminan desapareciendo de tu vida, a veces de la nada surge algo, quizá dirán o harán algo que lleve a terminar la relación y es ahí donde se debe entender que esa necesidad del comienzo ya no está, en otras palabras que esa persona cumplió contigo. Las de estación son aquellas que están creciendo, aprendiendo, etc. Se topan contigo y te entregan sin querer una tranquilidad, que no sé cómo y aunque no tengan que ver con uno, lo logras percibir y te da placer, pasas momentos amenos gracias a su propia felicidad pero sólo estas personas están por una temporada o estación. Y las de vida entera son aquellas que definitivamente dejan una huellota en ti, te entregan lecciones de vida, cosas que te ayudan a tener una formación emocional sólida.
Creo que esta última es la que más se conoce o de la cual tenemos más noción. Lo gratificante para mí del 2008 principalmente es haber comprendido a las personas que entraron en mi vida por una razón, y por otro lado haber sido el tipo de persona que entra en la vida de alguien por una estación. En fin, quiera o no, sé que volveré a leer cada una de sus palabras que están en el papel virtual, porque siempre existirá una parte de mi que quiera volver a tocar nubes.
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